La experiencia de ser médico en Chile durante la pandemia


El enemigo de guerra: Coronavirus

Para nadie es un secreto que hoy muchos médicos venezolanos enfrentan en los hospitales y clínicas de todo Chile, se encuentran en un campo de batalla con un adversario que a veces parece imbatible.

Pero durante esa batalla incansable se viven experiencias, experiencias que yo jamás podría contar por eso las dejo en las palabras de la Doctora Dayana Benjumea, médico anestesiólogo venezolana (UCV – UDO)

El comienzo

Hace más o menos 3 semanas que nos llegó la hora de responder al llamado de la guerra contra un virus (como en las películas) . Hoy contamos varias batallas, unas ganadas (pocas) otras perdidas.

Este virus que nos llena los espacios de personas de diferentes edades y condiciones, con diferentes historias y situaciones, pero hoy compartiendo el mismo mal, invadidos de principio a fin por tubos, catéteres, sondas y cables, pronados, supinados , muchos edematizados y ulcerados.

Comenzamos con aurora

Grande, robusta, de cabellera abundante y negra… tan vulnerable, sumergida en un sopor en prono, invadida de pie a cabeza , acompañada por el sonido monótono y repetitivo de monitores y bombas.

Hoy aferrada a la vida, saliendo de las tinieblas, en supino merecido y ganado, batallando con el edema, volviendo a mirar, oír … VIVIR.

Catalina y Víctor

Catalina y Victor llegaron juntos. Pero no se fueron juntos . Víctor fuerte, resuelto, joven… regresó de la oscuridad como guerrero victorioso, golpeado… pero como su nombre lo dice “vencedor”. La muerte lo reto una vez más, y al menos por esta vez la logró vencer

Catalina no, Catalina no puede aunque intenta, aún atrapada en ese allá… de donde no se sabe nada. Cada día se consume más, y los avances parecen un imposible . No sabemos si sigue aquí por ella, o por nosotros que nos aferramos a una realidad inexistente.

Después nos llego cesar

Grande, fuerte, impetuoso , resistente, ¿noqueado? difícilmente, se necesitaron días para acoplarlo, días para intentar convencerlo de mantener la calma y dejarse llevar por el sueño farmacológico, creímos verlo mejor, después peor, lo cierto es que César sorprende, sigue allí, luchador, persistente, indomable, fuerte… ¿serán sus genes Incas? Que afloran demostrando que sus orígenes son de lo mejor que ha parido el sur del tercer mundo.

Sigue en pie, golpeado, ya con cicatrices y heridas graves pero aún vivo, aún vivo y demostrando que quiere vivir.

Blanca

Blanca así como llegó, silenciosa, así se fue, nunca avanzó, nunca despertó, nunca se movió. Solo allí permaneció hasta que los fármacos y el perilleo ventilatorio lo permitió. Sin pulmón, creo que hace días dijo ADIÓS.

María, hermosa.

Parecía salir, nos engañó, creímos en su despertar, en poder ver su mirada, pero la muerte no tuvo piedad y en escasos días fue apagando cada una de nuestras ilusiones y esperanzas, dejándonos claro que María ya no pertenecía a este mundo, así que no quedó de otra que dejarla partir, con música.

 

José, fatalidad de principio a fin.

cuerpo descompuesto y putrefacto, fluidos abundantes y purulentos… signos múltiples de estropajo, no sabemos si por el virus o si había un ayer que justificara tal estado. Lo cierto es que José fue un paciente que desde que llegó nos dejó sin alternativas terapéuticas que aplicar. Y luego de algunos días decidió partir. A lo que siguió nuestra total aceptación, era lo mejor.

Tuvimos a Johanna

Joven madre, sana, con pulmones acabados en escasos días, exprimimos los recursos, para poder dar esa última oportunidad… se fue a otro centro, para evitar a hipercapnia e hipoxemia , asesinas que acechan sin tregua y terminan acabado con todos los demás sistemas.

Dejando poco por lo cual luchar. Con Johanna se intentó arrancárselas de las manos. Y hoy Aún está luchando . Ojalá y todos los esfuerzo y oraciones tengan efecto. Amén

Por ella llego Alex

Coloso indomable, retornando hacia la luz. Pero aún no ha logrado salir en su totalidad de la oscuridad, esperemos que pueda liberarse de toda atadura y emerger a la vida. Vida que venía maltratando, ojalá y esta aparente segunda oportunidad no sea desperdiciada (aunque no nos corresponde ser jueces)

Antes de ellos llegaron más

Por corto tiempo, muchos no los llegamos a conocer, dejándonos el trago amargo del adiós inevitable, y la frustración de no poder hacer nada y no poder detener el tiempo. De recordar que no somos Dioses y que por mas que intentemos y tengamos un propósito no siempre lo podemos alcanzar. Somos unos simples mortales, al servicio de la salud, y a muchos en ello hasta la vida se les va.

Los anestesiólogos

Hoy re inventándonos, desempolvando y construyendo sobre nuestras bases antiguas el manejo de un paciente crítico por más de un par de horas, el más tarde, el mañana y el pasado mañana. Que versátil puede ser el anestesiólogo. Que normalmente es esa figura fantasma, silenciosa, que aprieta una bolsa verde que está pegada a una máquina que muchos no saben para qué sirve, pero una idea tienen de que como que ventila y duerme.

Hoy seguimos siendo fantasmas que pareciera que movemos teclas en el más allá para intentar mantener en este plano a las victimas de este extraño virus.

Hoy aún existe gente que no conoce nuestra existencia. Que se mantienen en la ignorancia y desconocen nuestra labor. Y poco nos importa, seguimos empeñados en servir, en apoyar , en ayudar. Extenuados, a veces decaídos, otras optimistas y realistas.

La historia continúa… el final.. ¿quién lo sabe? Pero que no se diga que anestesia no apoyó, no luchó

Somos los guardianes de sueños, los aniquiladores del dolor.
No sé si aniquiladores quizá rivales eternos del dolor

Dayana Benjumea

 

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